Diferencia entre 'demás' y 'de más': ¿junto o separado?

Ya que ninguna duda ortográfica está de más, hoy vamos a resolver una tan importante como todas las demás: ¿demás o de más?

Demás se emplea para referirse a lo(s) otro(s)/otra(s). Ejemplo: "¿Has visto a los demás?". Sumando a por lo, es una locución adverbial: "La película es algo simplista, pero, por lo demás, está bien hecha".

De más significa 'más de la cuenta, en exceso'. Ejemplo: "Creo que me has dado de más".

EJERCICIOS

¿Demás o de más?

● He estado ocupado con deberes y demás/de más.
● Los demás/de más vienen más tarde.
● Para, ya me has puesto demás/de más.
● Conozco al director, pero no sé nada de los demás/de más.
● Creo que has trabajado demás/de más.

SOLUCIONES

● He estado ocupado con deberes y demás.
● Los demás vienen más tarde.
● Para, ya me has puesto de más.
● Conozco al director, pero no sé nada de los demás.
● Creo que has trabajado de más.

Espero que la duda haya quedado resuelta. Si ya habéis leído este artículo, os insto a leer los demás. ¡El conocimiento nunca está de más!

Por cierto, la recomendación cultural del día es Desde allá, la mejor película en castellano que he podido ver durante mi visita al Festival de San Sebastián (podéis leer mi crónica aquí).


Desde allá (Lorenzo Vigas, 2015)
Desde allá
2015 - Venezuela
Lorenzo Vigas
(Película recomendada)

Diferencia entre 'balón' y 'valón'

Aunque los periodistas están supuestamente versados en ortografía, es relativamente común encontrarse el vocablo valón mal escrito. Los valones son los habitantes de la parte meridional de Bélgica, los cuales hablan valón (dialecto del francés). No deben confundirse con los balones de fútbol, rugby, baloncesto y otros deportes. Además, ambos vocablos tienen otras denominaciones:

El balón es, además de una pelota grande, un recipiente para contener gases, un recipiente esférico de vidrio con cuello prolongado y un fardo grande de mercancías.

Sin embargo, el valón es, además del habitante de Bélgica (así como su idioma y todo lo relativo a él), un cuello grande y vuelto sobre la espalda, hombros y pecho, que se usó especialmente en los siglos XVI y XVII. En Colombia, Ecuador, Venezuela también se emplea este vocablo para referirse a las crines convenientemente recortadas que cubren el cuello de las caballerías.

De todos modos, lo más importante de este artículo es recordar que no todos los balones se escriben con «b». Bélgica es un país pequeño, pero no hay que olvidarse de él (ni de sus valones).


El mar de la fertilidad (La Unión, 2002)
El mar de la fertilidad
2002 - España
La Unión
(Disco recomendado)

¿Por qué 'México' y 'Texas' se escriben con equis («x») y se pronuncian con jota («j»)?

A raíz de las interesantes dudas despertadas por el artículo dedicado a la pronunciación de la letra equis («x»), he decidido dedicar este artículo a explicar por qué México, Texas y otros topónimos americanos se escriben con equis pero se pronuncian con jota. Lamentablemente, la respuesta (extraída de la RAE) es bastante aburrida.

En la Edad Media, la grafía /x/ representaba un sonido palatal fricativo sordo, cuya pronunciación era similar al /sh/ inglés y el /ch/ francés actuales. Así, palabras como dixo (hoy dijo) o traxo (hoy trajo) se pronunciaban /dísho/ o /trásho/ (donde /sh/ representa un sonido parecido al que emitimos cuando queremos imponer silencio). Este sonido evolucionó a partir del siglo XVI hasta convertirse en el sonido velar fricativo sordo /j/, que en la escritura moderna se representa con las letras «j» o «g». No obstante, la grafía arcaica con «x» se conserva en varios topónimos americanos, como México, Oaxaca y Texas, con sus respectivos derivados mexicano, oaxaqueño, texano, etc., y en variantes americanas de algunos nombres propios de persona, como Ximena. Por tanto, pese a escribirse con equis, todos estos vocablos deben pronunciarse con jota.

También hay restos de esta «x» arcaica en algunos topónimos españoles que hoy se leen con sonido /k+s/, como Almorox, Borox, Guadix y Sax, cuyos gentilicios (almorojano, borojeño, guadijeño y sajeño, respectivamente) demuestran que, en su origen, la «x» que contienen se pronunciaba /j/.

Probablemente olvidaréis el motivo exacto, pero al menos ya sabéis que la pronunciación castellana de México como /Méjico/ tiene un clara explicación histórica. Espero que descubrirlo os haya resultado interesante.

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